Bebé del desierto

Hijo del día, amaneces brillante, tibio. Una flor gigante, compleja y hermosa nace de tu consciencia. Estrellas y magias lo controlan todo, llaman a la lluvia.

Caen las gotas en una sola fila. Una por una van tocando el suelo.

Llueve sobre el molesto espíritu anciano de la roca, que no pierde de vista nunca al hijo de dios.

Espíritus antiguos mexicanos

Nacen de noche los antiguos espíritus. Hay uno por cada estrella y un amor por cada luz. No se sabe que es lo que ama la serpiente de la noche. Pueden ser las estrellas o la noche misma. Puede ser el pájaro negro que no se ve.

Día y noche

El día se vuelve honesto y noche, quietud anaranjada que recorre el frío. El tiempo es indiferente. Las estrellas son felicidad. El día y la noche son la misma bendición. El sueño se detiene para siempre. El sentido se con funde.

Las ramas de tu voz

Se rompe la piel. La energía explosiva del corazón nace de tu voz, de las ramas de tu voz, de las voces de todos.

Las ramas de tus ojos

Las ramas de tus ojos.
Las ramas de los ojos de todos.
Árbol de la noche,
tormenta negra,
lluvia helada.
 
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