Breve regaño al día

Normal y blanco día, yo te digo a donde voy, yo te digo donde es arriba y donde es abajo. No sabes que parte tuya es el cielo. Estás desorientado.

Nunca más

Nunca olvidaré la forma en que te fuiste. Jamás te perdonaré. Ojalá y sientas pronto lo que yo sentí, así de clásico. Aunque no exista la poesía.

Cómo este libro feo, que se trata todo de ti, donde las palabras no son bellas ni inteligentes, son solo el mismo dolor humano de siempre.

El asco

El asco no se va. Echa sus raíces todos loso días. El cuerpo ya no lo soporta. El corazón y el estómago son un sólo órgano, mutante y descompuesto, fundido de lujuria, con unas canas que llueven dentro de la oscuridad del cuerpo y que espinan otros órganos que ni al caso, que nada qeu ver.

Diablura

El peso hunde en la arena. Diosito me quedé sin aire. Mete la mano en la oscuridad y hazme cosquillas de una buena vez. Presentame al diablo para pedirle poder, o tú hazme diablo por dentro.

Dame poder para ser egoísta o quítame el odio pues.

El verano de la serpiente

En cuanto llegué se fueron todas las nubes. El sol directo se pronunció muy cínico, se llevó todas las sombras frescas. Sólo quedó la percepción morada.

El silencio y los miles de pasos. Cómo siempre nada cambia nunca en este ciclo serpentoso, que dilata si abrazo. Lo reserva para el momento adecuado.
 
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