Te convertiste en una calle oscura, irreconocible. En cuanto intenté descubrirte, amaneciste. Fuiste directamente al centro. Te convertiste en palabras muy bajitas, sonidos de luz y polvo. Desaparición y amanecer real, sueño al revés.

Te convertiste en un dolor secreto que enterré en el silencio o en los ruidos de la vida y de la muerte, es igual.


Detesto la hipocresía del principio, esa mirada débil que ve el futuro. Luz solar llena de consejos y posibilidades.

Hay que dejar de pretender que este segundo no durará para siempre. Hay que reconocer la frase única que se repite y se repite. Historia conocida.

Le haces caso al silencio y desapareces dejando un nuevo cielo nocturno con nuevas constelaciones.


Desapareció el día entero frente a nuestros ojos ciegos por la orilla del sol. Nos guardamos en el silencio, ocupados por el vacío, oscuros por la luz blanca. Vive el sol una vida entera. La palabra no se inventa, se reserva para la noche.

Despierto de un sueño increíble, lleno de tus miradas completas, que hoy sólo son distancia y nube. Mar y cielo en unión. Sueño que eres beso de piedra fría. Sueño que eres la única noche.

Se trabó el tiempo en un delirio. Todo desaparece del minuto y el futuro pierde por un momento su significado. Al fin la mente en blanco.
Todas las nociones son sólo un cuerpo.
Todo es una manta negra.
Historia insoñable.

La luz lo detiene todo por su vanidad, si algo la supera, simplemente detiene el tiempo.
Se alejaron tanto las estrellas que ya no se alcanzan a ver ,
cada una es luz única,
todas juran ser la última soledad,
el último dios de luz que quedo prendido.

No como antes, que los soles eran hermanos en familias espirales inmensas.
 
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